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Biografía de Jerónimo de Ayanz y Beaumont

Imagen del rostro de Jerónimo de Ayanz

Jerónimo de Ayanz y Beaumont

Imagen de Jerónimo de Ayanz y Beaumont


Jerónimo de Ayanz y Beaumont (1553-1613) fue un hombre polifacético, destacó como militar, pintor, cosmógrafo y músico, pero sobre todo, como inventor.


Biografía

 

Hijo de Carlos de Ayanz y Catalina de Beaumont, nació en 1553 en Guenduláin.

Fue el segundo de cuatro hermanos, después de su hermano primogénito, Francés de Ayanz, nacido un año antes.

La infancia de Jerónimo de Ayanz estuvo a cargo de su madre, Doña Catalina de Beaumont y Navarra, quien inculcó en sus hijos los principios de una educación propia de su rango.

Pasó la infancia en el señorío de Guenduláin hasta que en 1567, con 14 años fue a servir al rey Felipe II como paje.

En la Corte se instruyó en las dotes militares, en las letras y las artes, y las matemáticas que le servirían para sus estudios de cosmografía.


Familia

 

Casado con Luisa Dávalos, de una familia influyente de Murcia, tuvo cuatro hijos que se murieron de forma temprana.

Vivió en Murcia actuando como regidor de la ciudad.

Allí impulsó la construcción de defensas militares en la costa, así como la actividad del puerto de Cartagena.

Plano de la ciudad de Cartagena en el siglo XVII

En 1587 fue nombrado administrador general de las 550 minas que había entonces en España y de las que se explotaban en América.

En una inspección minera estuvo a punto de morir por los gases tóxicos desprendidos, lo que le llevó a idear sistemas para poder respirar el aire viciado.

Fue capaz de resolver algunos de los graves problemas de la minería de entonces.

Consiguió realizar este conjunto de invenciones desde 1598 hasta principios de 1602.

A partir de 1599 residió durante dos años en Madrid, donde realizó ante la Corte diferentes experimentos metalúrgicos.

Esto le sirvió para mostrar la posibilidad de explotar varios metales útiles para la industria.

A partir de 1601 la Corte se trasladó a Valladolid, y con ella Jerónimo de Ayanz.

Fue aquí donde concibió y desarrolló muchas de sus invenciones que fueron mostradas a los científicos Arias de Loyola y Firrufino, quienes redactaron un pormenorizado informe sobre la importancia de las mismas.

En Valladolid colaboró con el platero Juan de Arfe, quien poseía una de las balanzas inventadas por Jerónimo de Ayanz, y quien también comprobó el funcionamiento de sus máquinas y los procesos metalúrgicos.


Carrera militar

 

Su padre, Carlos de Ayanz, intervino en la batalla de San Quintín en 1557 y en la expedición de castigo al puerto corsario de San Juan de Luz.

​Con este ejemplo, Jerónimo emprendió en 1571, la carrera militar tras su formación en El Escorial.

Imagen de el Escorial en el sigloXVII

En 1573 participó en las campañas en Túnez, bajo las órdenes de Juan de Austria.

En 1574 le destinan a Lombardía, donde sirvió bajo el mando de Alejandro Farnesio.

Durante esos años, observó los progresos de la ciudad de Milán.

Desde allí realizó el Camino Español, desde Milán a Namur, junto con sus compañeros del tercio y al mando Lope de Figueroa, en 32 días en pleno invierno, para acudir a la llamada del Duque de Alba, que se hallaba en Flandes.

Participó en la batalla de Gembloux, en 1578, y en el asalto de la ciudad de Zierikzee protagonizó una de sus hazañas legendarias cuando, gravemente herido, continuó luchando hasta deshacerse de sus atacantes.


Compensaciones

 

En 1579 permanece convaleciente en Madrid, y recibe una compensación económica de Felipe II en reconocimiento a sus acciones en Flandes.

Al año siguiente, en 1580, manda un destacamento para participar en la campaña de Portugal, a las órdenes de Sancho Dávila.

En 1581 evitó el atentado que un francés planeaba contra Felipe II, y en 1582, bajo las órdenes del Marqués de Santa Cruz, embarca en un navío rumbo a las Azores participando en la batalla de la Isla Terceira.

Imagen de la Cruz de Calatrava

Fue premiado por el rey por su coraje y valentía nombrándolo Caballero de la Orden Militar de Calatrava, administrando tres ricas encomiendas de la Orden de Ballesteros de Calatrava en 1582, y la encomienda de Abanilla en 1595.

Imagen de la Orden de Calatrava

Fue nombrado luego gobernador de Martos, donde permaneció hasta 1597 y donde revitalizó la producción local y la cría de caballos.

En 1589, junto a su hermano Francés de Ayanz, reúne a las tropas navarras y murcianas a su cargo para acudir a La Coruña en apoyo de Juan Padilla, capitán de la guarnición, contra los ingleses.

Lograron detener exitosamente a Francis Drake y su armada, aunque la fama se la llevó María Pita.


Inventos de Jerónimo de Ayanz

 

Jerónimo de Ayanz inventó un sistema de desagüe para eliminar la acumulación de agua en las galerías de las minas, mediante un sifón con intercambiador, haciendo que el agua contaminada de la parte superior procedente del lavado del mineral proporcionase suficiente energía para elevar el agua acumulada en estas.

Este invento supuso la primera aplicación práctica del principio de presión atmosférica, principio que sería determinado científicamente 50 años más tarde.

Imagen de la Máquina de succión de agua

Aunque, lo que le hizo famoso fue la forma de utilizar la fuerza del vapor de agua.

La fuerza del vapor de agua era conocida desde hacía muchísimo tiempo.

El primero en utilizarla fue Herón de Alejandría, en el siglo I.

Lo que se le ocurrió a Jerónimo de Ayanz fue emplear la fuerza del vapor para propulsar un fluido (agua) por una tubería, sacándola al exterior con un flujo continuo.

En definitiva aplicó el primer principio de la termodinámica a un sistema abierto.

Además, usó este mismo principio para enfriar aire mediante un intercambio con nieve y dirigirlo al interior de las minas, refrigerando el ambiente, inventando así el “aire acondicionado”.

Este invento fue puesto en práctica en la mina de plata de Guadalcanal, en Sevilla.


Otros inventos

 

Jerónimo de Ayanz inventó otras cosas.

Imagen del submarino de Jerónimo Ayanz y Beaumont

Entre ellas, una bomba para desaguar barcos; un precedente del submarino; una brújula que establecía la declinación magnética; un horno para destilar agua marina a bordo de los barcos; una campana de buceo.

Imagen de la campana de buceo Jerónimo de Ayanz

Además  inventó balanzas de precisión; piedras cónicas para moler; molinos con rodillos metálicos, bombas para el riego; la estructura de arco para las presas de los embalses; un mecanismo de transformación del movimiento que permite medir el “par motor” ó eficiencia técnica, algo que no volvería a abordarse hasta más de un siglo después.

Uno de los inventos más llamativos fue el de un traje de buceo.

fotografía de traje de buzo antiguo

La primera inmersión de un buzo con su traje de buceo fue documentada en el río Pisuerga frente al palacio de la Ribera en Valladolid, y el propio Felipe III asistió al acontecimiento desde su galera, junto con otros miembros de la corte.

En 1605 estos equipos de bucear se emplearían en la isla Margarita (actual Venezuela) para extraer las perlas, obteniendo patente del Consejo de Indias.


Patentes

 

El 1 de noviembre de 1606 amplió el privilegio ante el Consejo de Castilla por todas sus invenciones y se le reconocieron 48 inventos con el “privilegio de invención”, nombre por el cual se conocía entonces a las patentes.

Pero es en el campo de la invención técnica donde Jerónimo de Ayanz desempeñó su máxima actividad.

Entre sus invenciones, expresadas con detallada descripción y acompañada de dibujos en varios “privilegios de invención”(patentes), figuran métodos metalúrgicos, balanzas de precisión, equipos para bucear, hornos, destiladores, sifones, instrumentos para medidas de rendimiento en máquinas.

También inventó molinos hidráulicos y eólicos, molienda por rodillos metálicos, presas de arco y bóvedas, bombas hidráulicas de husillo y para achique de barcos, eyectores y máquinas de vapor.

Imagen de máquina de vapor de Jerónimo de Ayanz

Una gran parte de estas invenciones se adelantaron a las que se desarrollarían en Inglaterra durante la Revolución Industrial.


Sus últimos años

 

Desde 1608 se dedicó a la explotación privada de un yacimiento de oro cerca de El Escorial y a la recuperación de las minas de Guadalcanal, las mismas donde había aplicado por primera vez en el mundo una máquina de vapor.

Tiempo después enfermó gravemente, y el 23 de marzo de 1613 moría en Madrid.

Sus restos fueron trasladados a Murcia, la ciudad que había gobernado, primero al convento de San Antonio de Padua, y luego a la Catedral.

Imagen de la fachada de la catedral de Murcia

Un impreso fechado en 1612, adquirido recientemente por la Biblioteca Nacional de España, nos revela una nueva faceta de Jerónimo de ayanz, la de la experimentación científica.

Además nos deja constancia de su actividad hasta los últimos años de su vida.

En una misiva al príncipe Emanuel Filiberto de Saboya le presenta el capítulo de un libro científico desconocido hasta ahora.

En él trata asuntos como la compulsión de elementos, la existencia del vacío, el movimiento perpetuo, la esfera de fuego y la caída de los cuerpos.


Sin duda, Jerónimo de Ayanz fue un destacado inventor español adelantado a su época.